Más de un millón de personas sufren trastorno bipolar en España y únicamente 300.000 han sido diagnosticadas. Esto se traduce en que siete de cada diez personas no saben que padecen este trastorno mental. Además, los expertos estiman que hasta un 45% de los pacientes con este diagnóstico se han sentido discriminados en alguna ocasión por presentarla, lo que genera que la puedan ocultar, evitar situaciones sociales y laborales e incluso abandonar el tratamiento, con el consiguiente riesgo asociado.

El diagnóstico tardío y la estigmatización que muchas veces sufren las personas con trastorno bipolar son dos de los principales problemas de esta enfermedad que afecta a los mecanismos que regulan el estado de ánimo. Y es precisamente en este contexto en el que nace la exposición #BipolarNoEsBroma, impulsada por Lundbeck y el Hospital Universitario y Politécnico La Fe. Una iniciativa divulgativa que persigue combatir el estigma asociado y destacar la importancia de un diagnóstico correcto y precoz de las personas afectadas.

#BipolarNoEsBroma, una exposición para ayudar a acabar con el infradiagnóstico del trastorno bipolar

En palabras de la Dra. Pilar Sierra médico psiquiatra, coordinadora de la Unidad de Trastornos Bipolares del Hospital Universitario y Politécnico La Fe: “Se estima que existe un mínimo de cinco años de retraso en el diagnóstico. Aunque sí es cierto que en los últimos años se ha reducido el tiempo en diagnosticar esta enfermedad, existen factores que dificultan un diagnóstico precoz. Entre ellos, destaca el hecho de que en muchos casos los primeros síntomas son depresivos y el diagnóstico no puede realizarse hasta que se presenta el primer episodio maníaco. Por otro lado, el inicio puede ser atípico con síntomas psicóticos idénticos a los de otras enfermedades mentales o bien puede aparecer en el contexto del consumo de drogas. Sin duda, el diagnóstico temprano es fundamental, ya que iniciar un tratamiento estabilizador de forma temprana influye en el curso de la enfermedad, en la adherencia al tratamiento y previene el deterioro personal y el estigma asociado”.

La banalización de la enfermedad también dificulta el diagnóstico. Se suele creer erróneamente que los síntomas no son más que un problema relacionado con el carácter de la persona, cuando en realidad se deben a un mal funcionamiento del cerebro. Sara Montero, directora de la Unidad de Sistema Nervioso Central de Lundbeck Iberia, apunta al respecto que: “el trastorno bipolar es una de las enfermedades mentales que conlleva más repercusiones a nivel social y a su vez, mayor riesgo de generar estigma y rechazo social. La exposición a los cambios de humor, tanto en fases de alegría exacerbada como de profunda tristeza, puede resultar desconcertante para las personas próximas. Por ello, es de especial relevancia que las personas del entorno próximo, familia y amigos íntimos, conozcan la enfermedad y sus particularidades, para poder reaccionar adecuadamente en un momento de emergencia”. Y añade: “De aquí nuestro interés desde Lundbeck en impulsar campañas de sensibilización como #BipolarNoEsBroma para mejorar el conocimiento social sobre esta enfermedad y contribuir al desarrollo de actitudes más favorecedoras de integración”.

Las asociaciones de pacientes y familiares juegan un papel clave como herramientas de ayuda en este ámbito. Aquellos pacientes que conocen bien la enfermedad son capaces de manejarla y afrontarla mejor. Como apunta Isabel Gómez Bustos, gerente de la Asociación Valenciana de Trastorno Bipolar: “Informar, orientar, difundir y sensibilizar son objetivos prioritarios para nuestra Asociación. Pero ante todo nuestro valor radica en la acogida que brindamos, la faceta puramente humana de atención inmediata y cercana a las personas que se ven dentro de esta patología para dar respuesta a la desorientación y falta de manejo que les sobrecoge”.

Programa eterapia para evitar recaídas y favorecer la estabilidad

En los últimos cinco años, la Unidad de Trastorno Bipolar del Hospital Universitario y Politécnico de La Fe ha diagnosticado el trastorno bipolar a 400 personas. En esta misma Unidad se atienden anualmente 200 nuevos casos relacionados con esta enfermedad y se realizan alrededor de 2.400 consultas, además de la organización de cursos psicoeducativos que ayudan al paciente a conocer y afrontar la enfermedad. Asimismo, están inmersos en un proyecto innovador: el programa eterapia, una aplicación móvil que se encuentra en prueba piloto con la participación del 20% de nuevos pacientes, y que persigue ayudar tanto a los profesionales como a los propios pacientes a la detección temprana de episodios depresivos y maníacos, favoreciendo así de forma precoz un plan de acción para evitar recaídas y propiciando la estabilidad.

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